lunes, 9 de abril de 2007

Pocos, pero los mejores

Estos dias de Semana Santa los hemos aprovechado para reunirnos en casa en casa de unos amigos en Cádiz, muy muy cerquita de la playa. Ya se que el tiempo no ha acompañado, aún así se han aprovechado los escasos rayitos de sol para dar algún que otro paseo y por supuesto, disfrutar de los mejores amigos que uno pueda tener. No alardeo de tener muchos, porque no los tengo, pero de los mejores, de eso sí que lo hago. Hemos tenido desde comida mexicana aderezada con sangría granizada hasta la más refinida italiana en forma de macarroni y, cómo no, los deliciosos postres caseros de tarta de queso y tiramisú (o al menos pretendía serlo).

¿Sabéis eso, de cuándo uno va creciendo y va conociendo gente pero sabe que seguramente no vayan a ser más que otros que te encuentras en el camino, que sí, que formarán parte de tu vida, pero que seguramentente se quedarán atrás? Creo que mis amigos son los que yo he elegido (y ellos a mí, claro) y que los tengo me acompañarán el resto de mi vida.
Y eso me reconforta.
Gracias.

Os añado como siempre, una foto de cómo las penumbras se cernían sobre nosotros en la playa de Cádiz.

Corred, que las sombras nos acechan!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Faltan los relampagos pero estaba la buena gente. Pronto volveré a esa playa de Cadiz. Sute.

nick dijo...

Pues vinieron después, y con ellos 'toa el agua del mundo'. 'Bah, si son dos gotas...' Menudo chaparrón que nos cayó.