lunes, 3 de octubre de 2011

Turismo activo en Cazorla



No es que me haya prodigado últimamente mucho en viajes, se hace lo que se puede, pero sí recientemente -reciente a la fecha de escritura de esta entrada, hace más de un año... vamos recién gando el mundial-  decidimos un buen grupo de conocidos (y algunos desconocidos hasta entonces) embarcarnos en la aventura de hacer un descenso de cañon y una jornada de rafting, aunque esta última actividad no la pudimos hacer 'por falta de agua' y que sustituimos con un agradable paseo en canoa por el embalse del Tranco.

A través de la empresa Aires Creativos S.L. contratamos los servicios de una empresa de turismo activo radicada en el Camping Puente de las Herrerías, junto a la carretera de acceso al nacimiento del Rio Guadalquivir, que como todos sabemos se encuentra en ... ¿no lo sabes?¿de verdad?, parece mentira... a tu edad... bueno, en la Sierra de Cazorla (Jaén). Pues hasta allí nos desplazamos 13 individuos (mal número, para comenzar) dispuestos, cuando menos, a no despeñarnos.

La aventura comienza antes, porque ya llegar al camping a una hora tardía, casi de madrugada, y teniendo en cuenta nuestros antecedentes con las carreteras, era casi un reto. Tras varios intentos del GPS de lanzarnos por algún barranco conseguimos llegar a buen puerto... bueno, todos no. Por supuesto alguno acabó tomando camino 'alternativo' por llamarlo de alguna manera, pero  llegando al fin y al cabo, ¿verdad Mac?.

A lo que vamos. No hay demasiados barrancos en los que se concede permiso para realizar la actividad de barranquismo, ya que al tratarse de un Parque Nacional protegido dichas actividades están bastante restringidas. En concreto el barranco es el que discurre junto a la ruta de senderismo llamada Cerrada del Utrero, ruta circular de un par de kilómetros y muy aconsejable de hacer. A dos de kilómetros del camping, dirección Cazorla, se encuentra la ruta mencionada y el comienzo de la aventura.

Paso con ayuda 'extra'

Lo primero, y más traumático, colocar los trajes de neopreno en nuestros esculturales cuerpos, labor nada sencilla. Bajo la atenta supervisión -y no menos descojone- de los monitores 'Pechito' e Iván, nos introducimos finalmente en el cañon. Decir que la ruta es muy asequible para casi cualquier persona -nosotros como gran ejemplo - y dispone de saltos y pasos muy interesantes en un entorno precioso. Como telón de fondo aves rapaces paseando por nuestras cabezas y el salto de Linarejos, una linda cascada a la derecha del descenso.

¡¡¡¡Jerónimooooooooooooo!!!!!


El camino que hicimos dispone de varios saltos, no muy altos, pero de esos que te dan cosilla de saltar y de recodos y algun paso que hacer con apoyo de cuerdas (por cierto, que este punto, casi que provoco unos pocos de infartos), pero en general y como he comentado, nada difícil de salvar.

Decir que los monitores eran unos tipos encantadores y nos incluyeron un reportaje video/fotográfico con las momentos más interesantes del itinerario. También hicimos alguna actividad adicional como tirolinas, en un lugar habilitado frente al mismo camping.

Finalmente, por supuesto que todo esto no tendría sentido si después no nos reuniéramos alrededor de la mesa para comer algo y comentar las impresiones de cada uno. Sin eso, no hay aventura.

Hala, un abrazo.

2 comentarios:

rosa dijo...

Menos mal que no hubo demasiado cachondeo con lo del neopreno pero si con mi ahogadilla.

nick dijo...

Gracias Javi, y perdón por el restraso. Pues sí que estuvo bien y lástima lo del rafting pero todavía somos jóvenes y algún dia, no te quepa la duda, nos tiraramos por algún rio...