martes, 13 de marzo de 2012

Puente de Andalucía (y II)


Aún con las reminiscencias de la pringá - véase la entrada Puente de Andalucía - voy a acabaros de contar el resto de las andanzas acaecidas durante el susodicho puente. Lo más espectacular del fin de semana, la visita al Parque Nacional de Monfragüe. Un poco de historia: declarado Parque Natural en 1979, ZEPA -Zona Especial de Protección de Aves- en 1991, ZEC -Zona Especial de Conservación- en 1998, LIC - Lugar de Interés Comunitario- en 2000 y, en Septiembre de 2003, declarado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Por último, sus 116.160 hectáreas fueron declaradas Parque Nacional en el año 2007.

Como primer enclave llamativo, el Castillo de Monfragüe, con impresionantes vistas del Parque y desde dónde se puede ver cómo el Tiétar se une con el Tajo

Tiétar y Tajo desde el Castillo de Monfragüe
Como anécdota, la ermita que existe en el Castillo, dedicada a la Virgen de Monfragüe - compartida por las localidades de Serradilla y Torrejón el Rubio- traída por los caballeros cruzados desde Jerusalén. Siguiendo la ruta hacia el centro del Parque, encontramos el Salto del Gitano, idóneo para avistamiento de aves -buitres leonados, águilas- que anidan en Peñafalcón, una enorme roca frente el Salto.

Buitre leonado sobre Peñafalcón (desde el Salto del Gitano)

Llegamos a Villarreal de San Carlos, fundada por Carlos III en 1784 para establecer una guarnición militar y origen prácticamente de todas las rutas senderistas marcadas y controladas por los gestores del  Parque. Como ya nos ha ocurrido en otras ocasiones, decir que la persona que te atiende en el Centro de Visitantes no tiene muchas ganas de dar explicaciones. Será que no tiene que nada que vender. Eso sí, "¿de dónde venís?", que hay que rellenar las estadísticas.

Por nuestra parte, en clave senderista, hicimos parte del ITINERARIO VERDE, que nos condujo, de forma circular y partiendo desde el propio Villarreal, por una ruta muy bonita que transcurría con sube y bajas, atravesando puentes de madera, junto al Arroyo de Malvecino con parada para comer algo junto al Puente de Piedra, estructura representativa de construcciones de antaño "utilizadas para salvar las invernadas". Esta ruta daba la opción de llegar a Cerro Gimio, con vistas impresionantes del Parque,
o, como nosotros hicimos, seguir la ruta que de forma circular que nos mandaba de nuevo a San Carlos por la Umbría. En definitiva, un paseo bonito, cómodo, entretenido y con varios merenderos por el camino para detenerse a reponer fuerzas.

Puente en el camino

Aquí se acaba este segundo capítulo, que voy probando el queso para daros mi percepción en la tercera y última de las entregas de este puente, que como véis, ha dado para bastante.

Ya si eso...

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